Geografía para recordar

 

 

El entorno físico castareño

El pueblo de Cástaras se ubica en el sur de la provincia de Granada a 95 kilómetros de su capital e integrado en plena Alpujarra a 36º 55’ 53” de longitud norte y 3º 15’ 14” de latitud oeste a unos 1.010 metros de altitud.[1] Es la capital del municipio que forma con Nieles y un conjunto de cortijos diseminados por todo el término municipal, que tiene una superficie aproximada de 28 kilómetros cuadrados y se extiende, en una estrecha franja, por la ladera meridional de Sierra Nevada y la septentrional de la sierra Contraviesa, separadas por el río Guadalfeo al cruzar el término en sentido

Plano de Cástaras (barrios bajos).
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este-oeste aproximadamente por su centro. Pertenece a la provincia de Granada, Comunidad Autónoma de Andalucía, partido judicial de Órgiva y diócesis de Granada. Tiene 250 habitantes distribuidos en los núcleos de población integrados en el municipio, entre los que destacamos:

  • el propio Cástaras dividido en tres conjuntos: Barrio Alto (36º 56’ 04” N, 3º 15’ 26” O) a unos 1.110 metros de altitud; Barrio Medio, con sus dos secciones: la de arriba (36º 56’ 00” N, 3º 15’ 14” O) a 1065 m. y la baja (36º 56’ 58” N, 3º 15’ 15” O) a 1.060 m.; y los barrios bajos, conformadores del núcleo principal, con alturas entre los 1.005 metros del Churre y los 1035 de la Higuerilla, pasando por  los 1.008 la calle Hondilla, los 1.020 de los Corralones, los 1.025 del Poco Trigo o los 1.026 de las Escuelas en el Barrio de las Eras.
  • Nieles (36º 56’ 01” N, 3º 13’ 52” O) a 2,2 Km. Se extiende en la ladera sur de El Cerrajón entre los 982 metros del lavadero y los 1.025 m. de las Escuelas pasando por los 994 m. de la Plaza o los 1.010 m. del transformador.
  • Los cortijos, pequeños núcleos formados por una o varias viviendas. Son abundantes en el municipio, principalmente en la Contraviesa. Sigue una lista no exhaustiva: Aragonés, Cortijo de don Juan, de la Alberquilla, del Cura, Duende, El Baño, El Collao, El Frontón, El Moral, El Retamalón, Herrador, La Almazarilla, La Cuesta Porrón, La Hoya de Arzao, La Loma, La Plantonada, La Rambla, La Solana, La Toba, La Viña del Castillo, Las Covezuelas, Los Arcos, Los Archillas, Los Baquetas, Los Blancos, Los Clérigos, Los Garcías, Los Manzanos, Los Mateos, Los Mecías, Los Morenos, Los Plumas, Los Retamales, Los Ruices, Los Santos, Los Torres, Lobrazán, Pata Palo, Venta Barceló, etc.

Está rodeado por los municipios de Busquístar y Juviles al norte, Almegíjar al oeste, Lobras al este y Torvizcón y Albondón al sur.

Situación

Mapa interactivo

Mapa interactivo ofrecido por Google Maps, en el que se ha resaltado, esquematizado, el término municipal de Cástaras.


Utilizando los controles representados en el recuadro se puede acercar y alejar el mapa(+,-), desplazarlo (flechas o arrastrar con el botón derecho del ratón pulsado) y elegir entre vistas de mapa, satélite, híbrida o relieve (botones blancos en la parte superior derecha).

 

 

   

Arriba: Vista de los barrios bajos de Cástaras desde el Caminillo Viejo. Abajo izquierda: Nieles vista desde la Coronilla de Nieles; se ve a la derecha parte del curso de su Rambla o Riachuelo. Abajo derecha: el Barrio Alto de Cástaras visto desde el Caminillo viejo.
(Fotos: Javier Almendros, arriba; Jorge García, abajo izquierda y Ángel Bañuelos, abajo derecha).

La tierra: Orografía

El terreno, rocoso y arcilloso en su mayoría y con  limitadas zonas bituminosas, en las que se obtenía la launa utilizada como impermeabilizante en los típicos terraos, es muy desigual. Entre sus numerosos accidentes destacan:

La Coronilla de Nieles vista desde la carretera de Nieles a Tímar. (Foto: Jorge García).

  • la Loma de Juviles, por cuya cresta transcurre un gran trecho del límite norte, donde coinciden la mayor altura y el punto más septentrional del municipio a (1.890 m.) en
  • el Cerrillo Redondo (1.935 m.);
  • el Cerro de los Prados de Villareal (1.385 m.);
  • el Cerro de Miguel López o del Prado Nogal (1.406 m.);
  • los Cerrillos Negros (1.442 m.), que marcan el límite con los términos de Busquístar y Almegíjar;
  • el Cerro del Conjuro (1.359 m.), compartido con Busquístar;
  • el impresionante Tajo de la Yedra (1.223 m.) en el Cerro de los Prados (1.323 m.) prestando su inconfundible perfil al paisaje castareño;
  • el Cerro de Las Catifas (1.273 m. y 1.237 m.) al que otros llaman de Los Collaillos, al Noreste del Barrio Alto;
  • la mole rocosa del Cerro de Mansilla (1.382 m.) donde se explotaron las minas de cinabrio del mismo nombre;
  • la Loma de don Baltasar (1.205 m.);
  • la Loma del Castaño (1.212 m.);
  • el arcilloso Cerro de Pedro Jiménez (1.025 m.);
  • la Coronilla de Nieles (1.132 m.) prolongada hacia el suroeste en suave descenso por
  • la Loma del Cortijo de don Juan o de los Hidalgos o simplemente La Loma;
  • el Peñón Hundido (1.055 m.), en las inmediaciones de Tímar;
  • el Cerro de Lobrazán (1.051 m.) compartido, como el anterior, con Lobras
  • y la Loma del Aljibillo junto a El Baño camino de Notáez.

En la mitad sur sobresale toda la Sierra Contraviesa por cuya cumbre corre el límite municipal, entre el Cerro Mondragón y la Pisada del Caballo, con suaves pendientes y alturas que rondan los 1.320 metros, llegando en algunos puntos hasta 1.380 m.

 

Cortando el terreno según un plano vertical que pasa por la cumbre del Mulhacén y por Cástaras, dirección aproximada 159º, que pasaría al prolongarlo hasta el Mediterráneo por las inmediaciones de Albondón y de La Rábita, resulta el perfil de la imagen en el que se ha resaltado la zona correspondiente al término municipal de Cástaras.

 

Vista desde el Tajo de la Yedra del Barrio Alto (abajo a la derecha) y de las zonas de cultivo de "por ahí arribas", que se extienden hasta la Loma de Juviles, límite norte del término municipal. Pueden verse a la derecha el Cerro de Mansilla, Las Catifas y el Cerro de Miguel López o del Prado Nogal. (Foto: Ángel Bañuelos y Jorge García)

 

Vista desde Los Prados: al fondo La Contraviesa, en primer término el Cortijo de la Alberquilla y sus alrededores.(Foto: Mª Pilar Mezcua)

El agua: Hidrografía

Un cielo recién nacido
cantado entre piedras va;
no sabe lo que es un río,
no sabe lo que es el mar.
Cuando crezca como yo
¡qué lástima!, lo sabrá.

Manuel Benítez Carrasco

Todas las aguas recogidas en el territorio y las que brotan en sus abundantes manantiales son conducidas por arroyos, barrancos y ramblas de caudales muy irregulares hasta el río Guadalfeo que marca las cotas más bajas del término entre los 710 metros de altitud, al cruzar el límite del municipio por el este y los 660 metros, al interceptarlo por el oeste. Surcan la mitad norte en sentido norte-sur los siguientes barrancos:



Arriba: el Barranco de la Fuente Solís en uno de sus pocos remansos.
Abajo: chorrera y poza del mismo barranco. Fotos: Ángel Bañuelos).

  • El de la Alberquilla, al que se le une debajo de la Caseta
  • el de la Torna, después de haber recogido las aguas del
  • Barranco de los Castaños, por debajo del Prado Simón.
  • Mas abajo, junto a la Fuente Baja, se le unen el de la Calera y
  • el del Quemado, previamente fusionados;
  • el de la Fuente Solís, también conocido como del Gayumbar o  de los Menores en el tramo cercano al pueblo. Se une al de la Alberquilla debajo de La Moraleda.
  • Unos metros más abajo el Barranco Hondo, tras su recorrido entre el Cerro de Mansilla y la Coronilla de Nieles, incorpora su seco caudal al de todos los anteriores formando
  • la Rambla de Cástaras que desemboca en el Guadalfeo junto al Cortijo de la Noria a unos 640 metros de altitud ya en termino de Almegíjar;
  • el Barranco de la Caña de corto recorrido entre el Cortijo de don Juan y la Rambla de Cástaras;
  • Barranco de la Gitana, desemboca en el Guadalfeo junto al cortijo de los Torres;
  • el Barranco de la Fuente los Retamales tiene su desembocadura también en el Guadalfeo junto al Cortijo Membruno, casi marcando el límite municipal por el oeste;
  • el barranco del Chorrillo y
  • el de las Yeseras o de los Apriscos, afluentes ambos de
  • la Rambla de Nieles, algo tortuosa, denominada en su cauce alto Richuelo o el Riachuelo cuya desembocadura en el Guadalfeo está a unos 680 metros de altitud.
  • El Barranco de la Viña del Castillo y
  • el de las Hoyuelas, afluentes también de la Rambla de Nieles.
  • El Barranco de la Cabaña. Transcurre paralelo a la Rambla de Nieles  y a la Loma de Montalvo, formando frontera con Lobras en algún tramo, y desembocando en el Guadalfeo justo en el límite oriental.

En la mitad sur, corriendo de sur a norte y casi siempre secos, tenemos dentro de nuestro término:

  • Al oeste el cauce alto del Barranco de la Toba formando en parte frontera con Almegíjar, en el que desemboca el
  • Barranco de las Dueñas después de haber recogido las aguas del
  • cortísimo Barranco de la Gota.
  • Al este el Barranco o Rambla de Verdevique. Desemboca en el Guadalfeo junto al Cortijo de Pepe Peña en el mismo límite municipal. En su parte alta se abre en el abanico de pequeños barrancos que forman la Hoyuela de los Garcías entre los que cabe citar:
  • Barranco de la Lobera;
  • Barranco Fuente Almazarilla;
  • Barranco de los Blancos;
  • Barranco de las Cañaejas;
  • Barranco de Pata Palo y
  • Barranco Pozo, algo más abajo.

Izquierda: poza en el Barranco de la Alberquilla a su paso por la Fuente Baja junto a la Cueva Fresca. Centro: chorrera en el Barranco de la Fuente Solís en el pago de la Piedra Jorá. Derecha: vista de la Rambla de Cástaras desde el Cerro de Mansilla, enmarcada por las faldas de la Coronilla de Nieles y de la Loma del Cortijo de don Juan, (a la izquierda) y el Pedro Jiménez (a la derecha). Abajo en primer término a la izquierda, el Barranco Hondo. Al fondo la Contraviesa. (Fotos: Izquierda y centro, Mª Pilar Mezcua; derecha Ángel Bañuelos).

  • Por el centro, arrancando en los aledaños del cortijo de la Hoya de Arzao, baja desde lo alto de la Contraviesa, pasando junto a los Baquetas y desembocando en el Guadalfeo rayano a la Venta Barceló, un barranco de cuyo nombre no estamos seguros por lo que agradeceremos cualquier aclaración que se nos pueda facilitar. En el Mapa Topográfico de Andalucía está sin nombre. En la información que ofrece la Oficina Virtual del Catastro se denomina Barranco el Arco. Algún paisano nos informa de que se conoce como Barranco de los Molinos.[2]

  • Para finalizar la extensa relación citaremos el Barranco de los Barcelones, bastante corto, situado entre el anterior y la Rambla de Verdevique.

   

Izquierda: La Sierra Contraviesa vista desde la torre. A la izquierda la Hoyuela de los Garcías y la Rambla o Barranco de Verdevique. Por el centro el ¿Barranco de los Molinos?. Arriba a la derecha el Barranco de la Toba. En primer término la Loma del Cortijo de don Juan. Derecha: La Piedra Jorá. (Fotos: Jorge García (izquierda) y Mª Pilar Mezcua (derecha)).

 

En la mitad norte del municipio hay muchos manantiales, todos de exquisitas aguas, entre los que citaremos:

  • la celebérrima Fuente Solís, al lado del barranco al que da nombre y alimenta. Brota a los pies de una inconfundible piedra vestida de yedra en el mismo límite con Juviles, al lado y debajo de la carretera de arriba (de Trevélez a Juviles). Atribuyen a sus aguas propiedades medicinales y hasta sobrenaturales y la hemos visto citada en viejos legajos como del Gayumbar. Debe su nombre a un destacado repoblador, Gutierre Solís, que dejó su tierra natal en las Asturias de Oviedo para venir a vivir a Cástaras cuando finalizaba el siglo XVI.

    Vistas del nacimiento de la Fuente Solís (abajo) y de la inconfundible piedra cubierta de yedra que marca su ubicación. (Fotos: Ángel Bañuelos).

  • Más abajo, junto al mismo barranco y al camino de Juviles, está el Manantial de la Piedra Jorá. Brota en una piedra perforada de la que procede su nombre, clara derivación del descriptivo vocablo horadada que el uso popular ha transformado en el más corto, sonoro y fácil de pronunciar que la denomina.
  • La Fuente de los Berros nutriendo al barranco de la Torna;
  • Fuente del Barrio Alto con agua siempre fresca y de excelente sabor;
  • Fuente de la Ermita un poco más abajo;
  • Fuente del Barrio Medio encargada desde épocas remotas del abastecimiento principal a la zona urbana. Sus aguas, conducidas con atanores de barro en el pasado y con tuberías de hierro, plomo, cobre o polipropileno recientemente, alimentan desde tiempos inmemoriales a las fuentes de San Miguel,  de la Placeta y de las Eras, así como a la del Barrio Medio de abajo. Los árabes la llamaron Ayna Alquibir (Fuente Grande), y tal vez pudo ser el origen de que en época prehistórica se formara en sus alrededores el primer asentamiento humano de Cástaras.
  • Fuente de la Teja junto a la Caseta, en permanente umbría;
  • Nacimiento del Hundidero, hoy inaccesible y tal vez perdido, se utilizaba para el lavado de las tripas del cerdo en las frías mañanas de diciembre los días de matanza. Rodeado de pelitres siempre salpicados por finas gotitas que provocaban importantes quemaduras en la piel de los incautos que no evitaban el contacto con la húmeda planta;
  • la Fuente Vieja, el manantial más cercano al núcleo bajo, desaparecida en 1968 bajo la carretera de entrada al pueblo;
     

A la izquierda el nacimiento de la Fuente Baja y a la derecha el del Barrio Medio, ambos alimentando a los viejos lavaderos. (Fotos: Mª Pilar Mezcua).

  • la Fuente Baja, dando nombre al pago que la rodea, con frescas aguas en verano y cálidas en invierno, aprovechadas en el viejo lavadero local y en complementar el llenado de la alberca de Fausto, cuando ésta acumulaba aguas para mover el rodezno del molino harinero o la turbina del generador eléctrico;
  • la Fuente Caliente de templadas aguas, allá en Lo Hondo;
  • la Fuente del Chaparral, con escaso caudal, bajo el cementerio en el pago del mismo nombre;
  • el Manantial del Baño de aguas salobre-ferruginosas, origen y sentido del Baño del Piojo o de la Salud, balneario de cierta fama en el pasado, abandonado desde que falleció Pepico el del Baño, un buen hombre que fue su dueño. Actualmente hay algunas propuestas para rehabilitarlo.
  • la Fuente de Abajo
  • y la Fuente de Arriba, encargadas ambas de suministrar excelente agua a los vecinos de Nieles.

La fuente de arriba de Nieles. (Foto: Ángel Bañuelos).

A pesar de que la Contraviesa es terreno seco, hay algunos veneros ubicados en las cercanías de los cortijos que, gota a gota, llenaron cántaros y pipotes para calmar la sed de cortijeros, arrieros y caminantes en un pasado no tan lejano, entre los que se nos ocurre citar los de los Ruices, los Baquetas, la Toba, la Plantoná o los Morones.

La Acequia Real de Cástaras a su paso por El Partidero. (Foto: Mª Pilar Mezcua).

A todas estas aguas se suman las trasvasadas desde la vecina cuenca del río Trevélez a través de la Acequia Real de Cástaras, construida para fertilizar nuestra vega, según creemos, en la primera mitad del siglo XVIII aunque puede que tenga sus orígenes en tiempos medievales. Sus aguas riegan los pagos de La Calera, Los Hinebrales, Prados de Villarreal, Roza de Ramos, Barranco de la Alberquilla, Los  Peñoncillos, Cañada de las Grajas, Llano, Suerte, Barranco de la Torna, Cerecillos, Prado  Simón, Criadero de la Fuente de los Berros, Hoyo del  Quinto, Pedregales, Prado Nogal, Arroyo de Juviles, Barranco del Gayumbar y Cortijo del Collado, con una superficie total de 185,51 hectáreas.[3]

Para apagar la secular sed de cortijos y pueblos de la Contraviesa, se ha construido un sistema sifónico compuesto por tres balsas: una a 1.370 metros de altitud, en lo alto de la Contraviesa al borde sur del límite municipal y dentro de él, con 450.000 metros cúbicos de capacidad, y las otras dos, a 1.500 metros de altitud, separadas aproximadamente 500 metros,  en el pago de El Partidero, unidas por el sifón del Guadalfeo, una tubería de nueve kilómetros que recorre nuestro término de norte a sur. El sistema se alimenta con aguas procedentes de la Acequia Real de Cástaras tomadas por encima del Portichuelo por lo que sorprende que llamen Balsa de Torvizcón a la ubicada en lo alto de la Contraviesa.

 

La que llaman pantaneta de Torvizcón, situada en lo alto de la Contraviesa en término de Cástaras. Al fondo el Mulhacén y la mitad oriental de Sierra Nevada. (Foto: Jorge García).

 

A lo largo de los siglos, conforme se fue roturando el terreno convirtiéndolo en regable, se construyeron acequias y albercas para controlar adecuadamente el flujo del preciado e insustituible elemento. Salvo la Acequia Real de Cástaras, las demás, en su modestia no tuvieron ni tienen, las que quedan, nombre alguno; cuando hubieron de nombrarse, el pago que cruzaban les prestó el suyo. Lo mismo ocurre con las albercas. Éstas son numerosas en la mitad norte del municipio. El abandono, desuso y pérdida de utilidad, han provocado que haya bastantes anegadas y casi desaparecidas bajo feraz vegetación. Sin embargo aún quedan algunas en pleno uso, limpias, remodeladas, ampliadas y hasta reconstruidas con materiales modernos que permiten un mejor aprovechamiento del agua. A modo de ejemplo citaremos algunas:

La Alberca del Molino, la de Fausto o Alberca de la Fuente Baja, El Albercón, y la Alberca del Barrio Medio, anegadas las dos primeras y en uso las otras dos. No conocemos el estado de las siguientes:  Alberca de la Torna, del Gayubar, de la Piedra Jorá; del Marjal debajo del Barrio Alto; de la Calera justo encima de la carretera, construida  para aprovechar las aguas que nacen allí mismo; de lo Hondo, de la Sendilla,  las dos de la Rambla y la del Cerro en Nieles.

El aire: Clima

Cástaras y el Mulhacén.
(Foto: Ángel Bañuelos)

Aun ocupando tan poco espacio, su situación en el sinclinal alpujarreño, a catorce kilómetros del Mulhacén y a veinte del Mediterráneo, con alturas que varían entre los 1.890 y los 660 metros y con una mitad del municipio orientada al sur y la otra al norte, hace que el clima de Cástaras sea tan variado que permite desde el cultivo de la vid, el almendro y la higuera en la Contraviesa y en algunas zonas de la mitad norte, hasta los cerezos de “por ahí arribas”, pasando por almeces, nogales, castaños, robles y encinas, naranjos en algunas zonas cercanas al Guadalfeo o la moderna explotación de fresas y frambuesas en los Prados de Villarreal e incluso la palmera de la calle San Miguel que se ha ido incorporado al paisaje urbano de Cástaras y del que ya forma parte como formó, según cuentan, el ciprés centenario desaparecido en los años cuarenta del siglo XX.

Mientras que Nieles está más expuesta, Cástaras se beneficia de la protección de los cerros colindantes que suavizan los rigores de los aires y del sol. De otoños lluviosos con vientos predominantes del oeste; inviernos fríos en los que no son raras las heladas ni las nevadas que antaño invitaron al calor de la lumbre o del brasero bajo la mesa camilla; agradables primaveras con algunas lluvias, y veranos de frescas mañanas y noches con brisa sana, cuyos rigores se sobrellevan bien en cualquier sombra. Los barrancos de la Alberquilla y de la Fuente Solís, entre los que se sitúa Cástaras, le prestan el frescor de la vegetación de galería desarrollada en sus riberas.

 

   

Tres aspectos del clima en Cástaras: a la izquierda la palmera de la calle San Miguel y la torre en la nevada de 2005; en el centro la moderna explotación de fresas en Los Prados y a la derecha el pueblo visto en un día de niebla desde el Caminillo Viejo. (Fotos: Ángel Bañuelos, izquierda y centro; Mª Pilar Mezcua, derecha).

Comunicaciones

Es universalmente conocido el ancestral aislamiento de La Alpujarra, causa, hasta hace poco más de un cuarto de siglo, de que sus tierras permanecieran en la más original pureza y los visitantes quedaran seducidos por la belleza de un paisaje de contrastes, a la vez duro, hermoso y variado, y por unos hombres que vivían con autenticidad del duro trabajo aplicado al minúsculo pedazo de tierra que permitió la subsistencia, no más, de familias enteras durante generaciones. El acceso a las comunicaciones, que también llegaron a La Alpujarra aunque con retraso, y la dureza del modo de vida, provocaron una intensísima emigración que ha cambiado drásticamente al hombre alpujarreño y que cambiará, ya ha comenzado a hacerlo, la tierra y el paisaje si no se le pone remedio.

Los caminos

Cástaras, a pesar del aislamiento referido, se ha comunicado con el exterior, sobre todo con los pueblos cercanos y con la capital de la provincia, del reino o de la cora, según la época, con veredas o caminos de los que comenzamos a tener noticias escritas en el siglo XV. El intenso trasiego de hombres, animales y mercaderías de alguno de ellos, pudo ser causa de que una puerta de la Medina Garnata musulmana tomara el nombre de Bib-Castro, marcando la dirección a nuestro pueblo, posibilidad apuntada en un documento del siglo XIX al que hemos tenido acceso.[4]

 

Fragmento de la Hoja 1042 - LANJARÓN, del Mapa Topográfico Nacional Escala 1:50.000, editada en 1936, en la que pueden verse algunos caminos de Cástaras.

 

Aún perviven en el municipio castareño fragmentos de estos caminos, utilizados asiduamente como único medio de comunicación desde tiempos inmemoriales hasta el primer cuarto del siglo XX. Algunos están prácticamente desaparecidos bajo la maleza o han sido esfarataos por el agua de muchos años y por un abandono casi total; otros se conservan mejor por la solidez de su construcción y porque algunos senderistas los transitan de vez en cuando. Citaremos los más importantes:
 

La red de caminos cercana a Cástaras en un mapa de 1899. (Karte der Sierra Nevada. Der geographische Theil dieser Karte ist nach unveröffentlichtem Material des Exmo. Señor Don Francº de Coello und des Exmo. Señor Don Fedco. de Botella construiert vom Geographem Otto Neussel, Madrid, Jänner 1893, gezeichnet 1899 im K. und K. militär-geographischen Institute in Wien )

  • El Camino de Cástaras a Juviles se extiende junto al Barranco de la Fuente Solís y se conserva integro en el tramo de Cástaras a dicha fuente. Desde allí a Juviles lo suponemos desaparecido al construir la carretera de arriba (de Trevélez a Juviles). En época de dominación musulmana debió tener bastante importancia, ya que comunicaba a la alquería (Cástaras) con la cabecera de la taha (Juviles), además de ser el vínculo de numerosos bancales y cortijillos con el pueblo.

  • El Camino de Cástaras a Trevélez, paralelo al Barranco de la Alberquilla, prestando servicio a la relación intensa de ambos pueblos y a los bancales y cortijos de Los Prados. Se conserva transitable desde Cástaras hasta El Portichuelo, es decir dentro del término municipal. Desde allí hasta Trevélez lo suponemos desaparecido bajo la carretera.

  • Junto al Barranco de la Torna y como derivación del anterior hay otro camino que conduce a la zona media de Los Prados para dar servicio a aquellos pagos por el que también se llegaría a Trevélez y a Juviles.

  • El Camino de Cástaras a Notáez que también se conserva más o menos íntegro aunque algo peligroso en las launeras por encima de la Loma del Aljibillo. A través de una bifurcación situada entre los barrancos de la Calera y del Quemado, une también a Cástaras con el cementerio y con El Baño.

  • El Camino de Cástaras a Busquístar, hoy sustituido por la carretera de Torvizcón a Cástaras en el tramo hasta la la Venta del Relleno, desde allí hata Busquístar se conseva transitable el tramo que incluye la imponente Carihuela.

  • El Caminillo Viejo desde el Barrio Medio de arriba hasta las minas de Mansilla, unión de Cástaras con Nieles hasta que se construyó el

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 1.- El desaparecido puente del Camino Nuevo sobre el Barranco de los Menores. 2.- El Camino Nuevo a su paso por la Piedra Picá, también desaparecido bajo la carretera de Nieles. 3.- El Camino de Trevélez y de Los Prados pasando por el Barrio Alto. 4.- Vista del Camino de Juviles. (Fotos: 1 y 2, Nicolás García; 3, Mª Pilar Mezcua; 4, Ángel Bañuelos).

  • Camino Nuevo, totalmente desaparecido bajo la carretera de Cástaras a Nieles. Para su construcción, cuya fecha desconocemos, hubo que realizar un puente sobre el Barranco de la Fuente Solís, nombrado en aquel tramo Barranco de los Menores,  cortar  Los Tajos del Cerro de Mansilla para abrir un paso, desde entonces la Piedra Picá, y construir muros de contención a ambos lados de dicha piedra rellenándolos para formar en un lado la explanada de la Ermita y al otro la Cuesta de los Corrales. Fue la vía de comunicación más importante de Cástaras, pues la unía con Nieles, su anejo,  Tímar y Lobras,  Cádiar, pueblo con el que tenía importantes vínculos comerciales, los cortijos de don Juan y de la Viña del Castillo, amén de otros muchos diseminados a ambos lados del río, y con la Rambla, probable salida hacia el Guadalfeo y a través de él hasta el Puerto Jubiley, continuando por Órgiva hacia Granada o por el curso del mismo río hacia Salobreña y Motril. También prestó su empedrado al

  • Camino de Cástaras a Albuñol a cuyo partido judicial perteneció nuestro pueblo desde su creación en 1834 hasta el año 1966, y con el que mantuvo cierta relación comercial con pescado "fresco" procedente de su anejo La Rábita, así como con vinos y alcoholes. Nos unía también con Albondón por dónde pasaba y con numerosos cortijos de la contraviesa a través de ramificaciones menores.

  • El Camino de la Moraleda, saliendo por El Churre, del que se ha apoderado la maleza en muchos tramos. Al parecer fue la vía de salida hacia todos los anteriores cuando no existía el Camino Nuevo.

  • El Camino de lo Hondo, saliendo por El Albercón,  terminaba juntándose con el anterior y prestaba servicio a las hazas y bancales de aquellos pagos.

  • El Camino de la Fuente Baja que con su sorprendente desnivel prestaba, y presta, servicio al pago del mismo nombre y al lavadero construido junto al manantial.

  

Izquierda: el Camino de Lo Hondo junto a la tapia del cementerio del Albercón, al fondo otra curiosa formación pétrea de Cástaras. Derecha: el puente en el Camino de la Fuente Baja sobre el Barranco de la Alberquilla. Fotos: Laura García (izquierda)  y Mª Pilar Mezcua (derecha).

Otros muchos caminillos y veredas, utilizados para unir el pueblo con las diversas zonas de cultivo o a éstas entre sí, han desaparecido en el último cuarto de siglo a base de no usarse o bien bajo pistas construidas para que la modernidad llegue hasta los más escondidos cortijos.

Las Carreteras

Mapa de carreteras de los alrededores de Cástaras en el que se ha resaltado el territorio municipal.

Dos jornadas de camino separaban a Cástaras de su capital, Granada, hasta que la construcción y sucesivas mejoras de carreteras y el uso de automóviles, ha ido acortando este tiempo para dejarlo en la hora y tres cuartos en que actualmente se puede hacer el mismo recorrido. El viaje del pasado requería "hacer noche" en alguna de las destartaladas posadas de Órgiva, de las que nos han llegado noticias por intrépidos viajeros románticos del siglo XIX y del primer cuarto del XX; o bajo el abrigo del estrellado cielo alpujarreño, cuando la escasez de medios así lo exigía y el tiempo lo permitía.

Cástaras no conoció las carreteras hasta los años treinta del siglo XX, y para su desgracia tuvo que esperar todavía veinte años más para que un automóvil llegara hasta lo más alto del pueblo y casi otros veinte para ver estacionado el primer seiscientos en la Plaza. Actualmente transitan por el término municipal las siguientes:

  • La Carretera A-348 en su tramo de Torvizcón a Cadiar. La llamábamos coloquialmente "la carretera de abajo". Trascurre bordeando la falda norte de la Contraviesa paralela al río Guadalfeo por su margen izquierda. Es la antigua comarcal 332, que en 1931 llegaba hasta El Castillejo, a las puertas de nuestro término. Hasta allí acudíamos los castareños caminando a "coger la Alsina" (el autobús de línea) o cualquier otro medio de locomoción mecanizada hasta bien entrados los años cincuenta e incluso, ocasionalmente, los sesenta del pasado siglo XX.
  • La GR-421 (de Órgiva a Ugíjar) en su tramo de Trevélez a Juviles. Tres kilómetros escasos recorren el municipio castareño, atravesándolo por su parte norte entre el Portichuelo de Cástaras y la Fuente Solís.  Nombrada "carretera de arriba" fue menos utilizada por los castareños para el viaje, pero nos trae recuerdos de chirrines y de rojas cerezas en festivas tardes de estío.
  • Y la GR-413 Carretera de Cástaras, antes denominada L-9 como aún puede verse en el marmolillo indicador del kilómetro noventa y nueve, medio enterrado por sucesivas reformas y asfaltados, situado entre La Caseta y el Garaje de Salvador. Construida hacia 1950, parte de la A-348 (C-332), en Torvizcón y pasando por Almegíjar llega hasta Cástaras. En 1967 se prolongó hasta la plaza del pueblo, enterrando el primitivo cementerio parroquial y semienterrando la iglesia por su fachada norte, posibilitando de esta forma el acceso de vehículos hasta donde lo permite la estrechez de las calles. Antes, en 1958, se había conseguido por el Ayuntamiento la autorización del Arzobispado de Granada para ocupar el cementerio, medio enterrando el muro norte del templo, a cambio de la licencia para construir el  salón parroquial a espaldas de la iglesia. Por esta carretera, sin asfaltar entonces, transitó diariamente "el coche de Salvador" hasta Torvizcón, llevando por la mañana y trayendo por la tarde, viajeros para la Alsina de Cádiar o de Ugíjar, en viajes nunca faltos de incidentes que duraban más de cuatro horas hasta Granada.

    La pista construida recientemente entre Nieles y Tímar, salvando el Riachuelo en las inmediaciones de Tímar.
    (Foto: Jorge García).

  • Avanzados los años setenta, tras derribar la Clínica se construyó una pista, mejorada y asfaltada más tarde, sobre el Camino Nuevo y el Camino de Nieles uniendo Cástaras con su anejo y con otra pista, construida en 1972, entre Nieles y Juviles. Hace un par de años se ha superpuesto al viejo camino de Cádiar otra pista que permite llegar hasta Tímar en coche e incluso continuar hasta Cádiar.
  • Cuando se cerraron las Minas del Conjuro, en término de Busquístar y de Almegíjar, una carretera de servicio que las atravesaba se convirtió en la GR-481 entre la Venta del Relleno y el Portichuelo acercando a Cástaras considerablemente a Juviles y Trevélez.
  • Numerosas pistas construidas en el último cuarto del siglo XX permiten hoy acceder "cómodamente" a cortijos como la Rambla, don Juan, los Ruices, los Baquetas, los Garcías, etc., por citar algunos, y también al cementerio.

Citaremos para finalizar la GR-443 y su continuación por la A-345, que bordean el territorio municipal por lo alto de la Contraviesa, prestando servicio a muchos cortijos cuyas pistas de enlace parten desde ellas.

El Correo

Fragmento de la "Carta de correos y postas de las provincias..." citada en el texto, mapa de 1860 en el que puede verse Cástaras unido con Torvizcón mediante línea de puntos que significa "Conducción a pie" según indica la leyenda. Puede apreciarse la todavía errónea ubicación de muchos pueblos.

Naturalmente los castareños se han comunicado postalmente con el resto del mundo, suponemos que desde tiempos pretéritos, sin que estemos en condiciones de precisar cuando se inició el servicio regular de correo en el pueblo. Tenemos noticias de una carta enviada desde Cástaras el 26 de febrero de 1596, por el beneficiado Cifuentes,  al Arzobispo de Granada, don Pedro Vaca de Castro y Quiñones,[5] y de alguna otra posterior con contenido más o menos oficial. Consideramos que la incorporación del Servicio de Correos a la Corona en el siglo XVIII, y especialmente el desarrollo que le imprimió el Despotismo Ilustrado a finales de ese mismo siglo, sería el impulso para establecer un cartero, que  encontramos documentado en un mapa de  correos y postas de 1860[6] como peatón entre Torvizcón y nuestro pueblo. Así ha permanecido hasta que se jubiló Juan Rodríguez hace unos años, y así lo recordamos cuando pasaba por nuestra puerta, cada atardecer, José Sanmartín, a punto de rendir el viaje diario de ida y vuelta a Torvizcón, con su cartera de piel colgada en bandolera y repleta de cartas remitidas desde Barcelona, Lérida, Pamplona, Palma, Argentina, Francia, Suiza, Alemania y tantos otros lugares a los que la emigración llevó castareños.

Actualmente el servicio se sigue prestando desde Torvizcón, creo que un par de días en semana, por un cartero no residente.

El teléfono.

Se habían hecho intentos antes para incorporar La Alpujarra a la lista de lugares comunicados telefónicamente. En 1945 se recibió en el Ayuntamiento una carta del alcalde de Cádiar invitándolo a adherirse a una petición colectiva de servicio telefónico para los pueblos alpujarreños. Pero como las cosas de palacio van despacio, no fue hasta quince años más tarde cuando La Alpujarra se incluyó en un plan de inversiones que contemplaba comunicarla telefónicamente. El  15 de julio de 1959 se aceptaron por nuestro Ayuntamiento las condiciones que ponía la Compañía Telefónica Nacional de España para prestar el servicio y el 21 de diciembre de 1960, Cástaras quedó comunicada telefónicamente.

Recorte de IDEAL del 22-12-1960 con la noticia de la inauguración del servicio telefónico en Cástaras.

Se encargó de hacerlo una brigada de operarios que viajaban en un camión azul oscuro, en el que se leía  en grandes y espaciados tipos blancos: TELEFONOS. Los llevaba por la mañana al tajo, cada día más cercano a Cástaras, y los traía de regreso por la tarde hasta el pueblo, donde se  hospedaban en casas particulares y no recuerdo si también en La Posá. Así hasta que tendieron las dos líneas aéreas, de un circuito cada una, con Torvizcón y con Busquístar.

Instalaron en casa de José Alcalde, la más idónea para prestar el servicio requerido, una centralita de pared de seis cordones; una batería de plomo para alimentarla —recordemos que entonces el suministro eléctrico duraba entre dos y cuatro horas, desde el anochecer hasta que se vaciaba la alberca de la Fuente Baja—; una regleta de conexión que daba salida a los dos circuitos antes referidos;  y un teléfono de baquelita negro en el locutorio habilitado, fabricado  todo por Standard Electrica, S. A., único suministrador de material telefónico en la España de aquellos años. 

Creo que únicamente contrató servicio telefónico el Ayuntamiento. Los vecinos acudían, no con mucha frecuencia, "a poner una conferencia" al marío que estaba trabajando en Barcelona o a esperar que la demora del "aviso de conferencia", recibido del hijo que "estaba en el servicio", no fuera demasiada.

De vez en cuando se escuchaban por la Plaza los gritos de Encarna:

—¡Busquítaaaaaaar!, ¡Busquístaaaaaar!,

intentando enlazar con el vecino pueblo para establecer una conexión. O podía oírse a una mujer, que acababa de contar a su marío  que la cabra parió un chotillo y que el roalillo de habas estaba mu bonico, con ojos brillantes de lágrimas y alegría, decir a su madre que la acompañaba:

—Se oía mu clarico,

al tiempo que ambas esbozaban una sonrisa de satisfacción y de esperanza.

 

   

Izquierda: vista parcial de la casa de José Alcalde y de la puerta del locutorio telefónico al inicio de la calle San Miguel. A pesar de la mala calidad de la fotografía puede observarse el disco anunciador junto al balcón. Centro: poste telefónico con línea aérea como los que instalaron en Cástaras que todavía presta servicio en la Contraviesa. Derecha: un teléfono igual al que había en el locutorio de Cástaras.
(Fotos: Nicolás García, izquierda y Jorge García, centro)

A un pueblo de La Alpujarra, Polopos, le cupo en 1988 el honor o la desgracia de ser el último de España en incorporarse al servicio telefónico automático. A Cástaras le fue mejor, porque en 1972 se tendió un cable de pares, sustituto de la línea aérea instalada doce años atrás, que nos unió con la central automática de Bérchules, quedando incorporados al servicio automático con limitación en el número de líneas, creo que a dieciséis. En 1988 se instaló un concentrador (pitufo lo llamábamos en el argot de los telecos) junto al Consultorio, elevando a cien las líneas disponibles hasta que se instaló arriba, en la carretera, un moderno sistema de conmutación digital que continúa prestando servicio en la actualidad.

 

 

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[1]   Todas las altitudes aquí incluidas están tomadas del Mapa Topográfico de Andalucía 1:10.000, hojas 104232, 104241, 104242, 104243 y 104244, bien de las directamente marcadas en el mapa, bien a partir de las curvas de nivel. Las coordenadas en grados sexagesimales son las facilitadas por Google Earth para un punto del núcleo correspondiente.

[2]   Así aparece también denominado en el mapa que dibujó Manuel Rodríguez Mezcua en 1791 como anejo a su informe para el Diccionario Geográfico de Tomás López, si bien creemos que se refiere a un afluente que parte de las proximidades del Cortijo de los Castros y se le une un poco más arriba de la carretera de Torvizcón a Cádiar.

[3]   Según la Ordenanza de la Comunidad de Regantes. (Comunicación verbal de Ángel Bañuelos).

[4]   Francisco FERNÁNDEZ GONZÁLEZ: «El río Salom de la Crónica del moro Rasis», Boletín de la Real Academia de la Historia, III, (Madrid, 1883), p. 18: «ya concierten aquella opinión con el nombre de la puerta Bib-Castro que menciona la Crónica arábiga de la caída de los Nazaríes, ya pretendan robustecer ésta con la descripción de la mezquita Iliberitana dada por Ben-Aljatib, ó con la dirección de Cástaras á que podía encaminar Bib-Castro».

[5]  Rafael MARÍN LÓPEZ: Los libros de Reales Cédulas de la Curia Eclesiástica de Granada: estudio, regestas e índices. Proyecto Sur Ediciones, Armilla, 1995: «234. 1596, febrero, 26. Cástaras. Parecer del beneficiado Juan de Cifuentes al arzobispo sobre las suertes de tierra de los beneficiados. A. lib. II, fol. 156. Folio. Letra humanística».

[6]   España. Dirección General de Correos: Carta de correos y postas de las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla trazada por la Dirección General de Correos. Escala 1:600.000. Madrid, 1860.

 

 

Incluido el 21-05-2006. Última revisión: 26-08-2008.

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